Una fobia  se define  como un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos. Una persona fóbica siente un malestar exagerado que puede  producirle temblores incontrolables, mareos, palpitaciones, sudoración excesiva y en casos extremos lo que se conoce como ataques de pánico.

Este miedo puede ser a cualquier objeto, persona o actividad. En los casos en los que el temor aparece frente a una situación o pensamiento sexual se denomina Fobia Sexual. En estos casos los pacientes pueden evitar por completo el sexo o lo restringen a solo algunas actividades muy reducidas.

Las causas de una fobia no siempre son claras, pero se cree que en  la mayor parte de los casos tienen su origen en la infancia. Las fobias sexuales muchas veces  se desencadenan  a raíz de una situación de abuso sexual. Pero también hay casos en los que las fobias se generan a partir de otras disfunciones sexuales no tratadas en su momento y que generan de manera secundaria la respuesta fóbica.

Esta es una problemática donde el diagnóstico es fundamental para asegurar una buena evolución del tratamiento y nuestra experiencia nos muestra que la evolución de estos pacientes es muy favorable pero muchas veces requiere de la combinación de una terapia sexual y un  tratamiento farmacológico.

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